junio 23, 2011
El escritor mexicano analiza las técnicas de conteo de participantes en las manifestaciones y concluye que el 19-J ha sido un éxito. Además, subraya que el movimiento del 15-M ya ha logrado sus primeros frutos y que va a ser duradero.
El filósofo y escritor enfatiza la molestia que ha suscitado el 15-M para el Establishment. Enumera siete razones elementales para seguir expresando en la calle el malestar general.
La ciudad de Barcelona ha vuelto a conectar con el pacifismo del movimiento Democracia Real Ya. Las cifras hablan de más de 200.000 asistentes y afianzan la idea de unas protestas duraderas.
El escritor mexicano reflexiona ante la retirada de las acampadas y el encallamiento de unas propuestas que gozan de un amplio respaldo. Argumenta que la esencia del movimiento es hacer consciente a los ciudadanos que ellos son los dueños de este país.
Un repaso exhaustivo a cuatro semanas de indignación en las que se han alternado fases muy distintas de protesta. La cercanía del 19 de junio, la próxima manifestación callejera, se percibe como un gran prueba para el movimiento.
El filosofo subraya la desesperación de la situación actual y explica que el 15-M es mucho más que una simple manifestación. Destaca los valores de libertad e igualdad del movimiento y la necesidad de cuestionarse sobre qué es lo normal.
La periodista establece paralelismos interesantes entre la liberación egipcia y la movilización ciudadana en España. El 15-M, al igual que Tahrir, se caracteriza por una destacable presencia en las redes, una entusiasta organización asamblearia y una diversidad de géneros y estratos sociales.
Las reivindicaciones del 15-M se organizan y buscan un nuevo empuje tras el veredicto de las urnas. En este nuevo proceso de reflexión, escritores, periodistas y docentes describen el contexto de una España indignadamente ignorada.
El escritor madrileño describe la situación previa a la crisis y denuncia un sistema ciego ante sus propios atropellos. Su retrato de la España de hoy hace referencia a una generación de trabajadores muy preparada pero despreciada y abandonada.
El escritor mexicano indaga en las causas estructurales del malestar democrático español. Su análisis recoge las deficiencias de un sistema que favorece el bipartidismo pero también una clara parcialidad de los medios de comunicación.
La escritora colombiana defiende la acción pacífica de una juventud heterogénea. También destaca la amplitud y la solidaridad intergeneracional de un movimiento firme.
El novelista español habla del falso debate de la refundación del capitalismo y la falta de escrúpulos de la clase política española. Critica el desalojo brutal de la acampada en Barcelona y la incompetencia de quien lo ordenó.
El poeta español sostiene que hoy hay más personas en el planeta que quieren cambiar las cosas que nunca antes en la Historia. Gracias a Internet, muchas personas en todo el mundo se han dado cuenta de que ya no necesitan a los poderosos para recibir información.
El escritor salamantino enfatiza la desconexión que existe entre la clase dirigente y la base popular. Sostiene que el “mayo español de 2011” es menos utópico que el del 68 francés y espera que el movimiento dé frutos.
El escritor y editor mallorquín describe el ambiente de las acampadas y reflexiona sobre la dificultad de extender una lucha en el tiempo. La voluntad del movimiento 15-M choca con su estética y el veredicto de las urnas.
El escritor subraya la deriva de los últimos años y el teatro de la partidocracia. Comenta que las reivindicaciones pacíficas son un ejemplo para el mundo entero y para su país en particular (Guinea Ecuatorial).
El escritor y filósofo analiza la ruptura que ha causado el crack económico en la conciencia colectiva. Habla de un cambio de paradigma y el estallido de un sistema basado en la explotación del medio natural y de las sociedades.
El escritor describe el malestar colectivo y la inesperada explosión del movimiento reivindicativo. Destaca el peso atávico de la partidocracia y habla de una nueva cultura de rebeldía y de protesta.
El historiador analiza en este artículo los límites de la democracia española. Sostiene que hay que luchar por la dignidad y conservar memoria para no devenir funcionarios del olvido.
La resaca de las elecciones y la victoria aplastante del PP provocan la disminución de las acampadas. Los indignados buscan ahora otras vías para renovar la democracia y llamar la atención de los políticos.
junio 23, 2011
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